Perspectiva (I)
1 Mi movimiento genera estructura en el espacio. Me muevo y atribuyo al espacio nuevas propiedades, que son de posibilidad. Puedo acercarme, puedo acceder, entrar, visitar, recorrer: el espacio y yo quedamos relacionados. Pertenemos, cuando estoy en movimiento, a un diálogo.
2 No estoy sino en movimiento y cuando descanso, la inercia de los sentidos continúa experimentando mi diálogo con el espacio. Corre la mirada, varía la percepción, se amoldan y se acostumbran los cuerpos en el espacio entre sí. El equilibrio se transforma continuamente en un nuevo equilibrio. El movimiento es inherente a mi estar en el espacio.
3 Al igual que el movimiento es la realización de mi posibilidad de movimiento, busco la forma que es la realización de las propiedades que añade al espacio mi potencia de movimiento. Ésta puede pertenecer tanto al espacio mismo como a mí, a mi historia; esto es, puede ser tanto una forma natural como una forma simbólica.
4 En todo caso, esta forma moldea mi percepción de los objetos en el espacio. Para que estos objetos la conformen, tienen que ser muchos, una multitud que recoja la variedad de las posibilidades del diálogo entre el espacio y yo. Indistinguibles y numerosos, tienen que constituir una multiplicidad, una distribución, una estadística.
5 Esta estadística no sólo contempla la multitud de rincones en el espacio. La construyo desde la multitud de espacios desde mi movimiento. No es por tanto una colección espaciada de objetos, sino una dinámica de eventos; en un espacio en la oscuridad, las colisiones interrumpen constantemente el movimiento: la percepción del espacio, su alumbramiento, resulta de una actividad frenética y de supervivencia de mi esfera mental, entendida como mi capacidad de calcular, de tomar referencias y situarme.
6 Cuando la multiplicidad guarda reposo conmigo, tengo ante mí construida una intuición perspectiva. La perspectiva, en tanto que intuición, es una forma del diálogo perceptivo en la relación de posibilidad entre el espacio y yo. ¿Qué le ocurre a esta forma cuando el espacio deviene una multitud ciega de movimientos, cuando es un espacio nuevo, oscuro, desconocido, des-coordenado?
7 Mi intuición perspectiva, reconstruida a cada asalto de la oscuridad, de lo desconocido, proyecta ininterrumpidamente, con el zumbido de un temor, la dinámica de la esfera mental construida ante mi movimiento. En cada instante de la percepción éste se congela como un origen iluminador. Mi movimiento es el calculador, y el cálculo la iluminación, mi intuición perspectiva, de un espacio adquirido como un espectro del propio espacio.
8 Así concebido, el espacio es una instancia del fenómeno dialéctico del descubrimiento.