Perspectiva (I)
Perspectiva (I) es una instalación consistente en una proyección de líneas generadas por un ordenador junto a una videocámara para la detección de movimiento, proyectada para intervenir en espacios arquitectónicamente pensados para el tránsito, el acceso y el intercambio -un pasillo, por ejemplo-. No es una intervención pensada para un espacio específico, sino una instalación concebida como un elemento arquitectónico -como podría ser una ventana o una columnata- que quiere introducir una dimensión virtual y dialéctica del espacio en el espacio mismo.
La instalación se presenta como una reflexión sobre el origen del espacio a través de la noción de intuición perspectiva y a partir del movimiento de los visitantes. Se encuadra en un contexto de arte y ciencia en tanto que busca hacer participar lo dialéctico, lo ilusorio y lo referencial en el concepto de descubrimiento, concepto que recoge la pretensión de diálogo universal y objetivo de lo científico con el exterior, para acercarlo a la dimensión subjetiva y simbólica del trabajo artístico.
La instalación consiste en una proyección sobre una pared de un lugar de tránsito -un pasillo- en la que, sobre un fondo negro, unas líneas de luz blanca, verticales, aparecen, se mueven y desaparecen como resultado de unas intersecciones entre circunferencias invisibles. Este conjunto de líneas y circunferencias reacciona al movimiento del visitante que atraviesa el pasillo gracias a una pequeña cámara conectada al ordenador.
Las líneas de luz están tratadas de forma tal que aparecen como emanadoras de luz. Así, y frente al comportamiento de líneas blancas sintetizadas, estas líneas recalcan su naturaleza propia de luz proyectada al sumarse y contagiarse expresamente sus luminosidades en la ilusión de la imagen final. Este efecto es particularmente notorio cuando las líneas se agrupan en pequeños cúmulos, en los que el juego de las luminosidades contribuye al escorzo final de profundidad.
Reacción al visitante. Sin el desplazamiento de ningún visitante, las líneas verticales de luz poseen un movimiento horizontal tranquilo, aparentemente debido al azar, que va creando y deshaciendo una sensación de profundidad y perspectiva en diferentes lugares a la vez de la proyección. Ésta aparece en el muro como una cortina de perspectivas suavemente agitada por el rumor de una brisa imaginaria -calculada-.
Al acercarse un visitante, las líneas se alargan, le acompañan en su movimiento y comienzan a desaparecer, como si se despertara el mecanismo forjador de la ilusión. Mientras éste dura, el conjunto de las líneas desvaneciéndose procura dar la sensación de una perspectiva en movimiento -un bosque desde la ventana de un coche-, y mostrar a la vez el origen ilusorio de ésta, su mecanismo; en este caso, los círculos que intersecan.
La continuación del movimiento del visitante termina por fundir las líneas en el fondo negro. Éstas no vuelven a aparecer hasta que el movimiento cesa. Cuando lo hacen, crecen desde el fondo de la proyección, formando y deshaciendo perspectivas, despertando ilusiones de espacio real mientras recorren la profundidad de su virtualidad.
Este ciclo de relación con el visitante, que no espera encontrarse una reactividad de este tipo en el espacio que habitualmente atraviesa, pretende esencialmente, a partir de un primer efecto de la sorpresa, sugerirle una correspondencia entre su movimiento y el desvanecimiento de la ilusión de profundidad, con el fin de intentar transmitirle el germen de lo que puede devenir un descubrimiento.
La proyección mide entre unos 2-3 m. de altura y 5,5-8 m. de anchura -según las necesidades del espacio-, la suma horizontal de dos proyectores. Una pequeña cámara de vídeo digital -webcam- debe estar colocada de forma tal que recoja el movimiento frente a ésta de los visitantes en el pasillo. Tanto los proyectores como la cámara están conectados a un ordenador oculto que calcula y genera cada frame de la proyección -cada uno de los cuadros que comforma el efecto de la animación-, y todo esto en tiempo real, esto es, en el mismo momento de ser proyectado.
El software con el que el ordenador construye la proyección y la hace reaccionar a los movimientos de los visitantes es Processing(*). El cálculo del movimiento de los visitantes a partir de las imágenes de la cámara de vídeo conectada al ordenador se realiza con Pure Data. Con estos datos del movimiento, el ordenador varía la posición de las circunferencias invisibles y calcula sus intersecciones, que son las que se proyectan. La representación de las líneas incorpora una pequeña difusión de la luminosidad que crea la ilusión de transformarlas en objetos luminicentes, de los que emana la luz.
(nota al pie: una herramienta de programación visual concebida en el Grupo de Computación y Estética del MIT Media Lab y desarrollada por artistas, programadores y diseñadores de todo el mundo)

En su concepción como intervención en un espacio público para ser experimentada y observada, Perspectiva (I) pretende actuar en tres dimensiones distintas de éste: la simbólica, la arquitectónica y la comunitaria.
Simbólica. Considerando que la intuición perspectiva, tal y como la define y utiliza E. Panovsky(*), es la plataforma mental en la que en nuestros pensamientos se ordena y se proyecta lo espacial, Perspectiva (I) se sitúa en la búsqueda del origen dialogado, permanentemente reconstruido y generado, de este intuición. Un diálogo en cada presente del individuo, matizado por la experiencia siempre desconocida de la realidad y mantenido, sobretodo, con las ilusiones provenientes de los sentidos, de la memoria y de lo aprendido o adquirido simbólicamente.
La instalación pone en el centro de la representación el problema mismo del origen de la intuición perspectiva, para construir, desde la máquina, una generación objetiva de ilusiones con la que el visitante, consciente de su movimiento, puede intuir el carácter histórico de su diálogo con el exterior (naturaleza, edificio) y redescubrir así su capacidad modificadora de lo percibible. Este origen dialéctico y sensorial y esta historicidad de la intuición redefinen un ámbito común de expresión de lo artístico y lo científico, que es la capacidad de transformación dialéctica de la percepción del individuo. Esta genérica capacidad del individuo de transformarse es el objetivo de la instalación.
Arquitectónica. La proyección de Perspectiva (I) en un espacio en uso la convierte en un elemento más de la arquitectura y, por su naturaleza, un elemento de la media-arquitectura, la constituida por recursos de los nuevos medios. Su capacidad, programada y computacional, de reacción al movimiento de quien la observa hace que el espacio ideal en el que encontrarse con ella sea precisamente -y por contraste de arquitecturas- el concebido como para ser atravesado en movimiento, esto es, un pasillo, un acceso, un conector.
En esta dimensión arquitectónica, la instalación abre a la percepción un nuevo estado del espacio, el virtual, frente al que está siendo recorrido en el momento de experimentarla. Este espacio virtual es el espacio relacional de la información, donde la noción de código es la que indexa, clasifica y por ende, espacializa, el conocimiento y su intercambio. Perspectiva (I) se ofrece al visitante con la tesis de que el origen de ambas concepciones de espacio es el mismo: el movimiento o la potencia de éste. En forma de ilusión, de llamada a la intuición perspectiva, se escenifica la naturaleza espacial de todo esfuerzo calculador, de toda computación. Brevemente, lo proyectado se vuelve espacio en el sentido de que lo espacial se vuelve proyectado en la ilusión de la percepción.
Comunitaria. Este diálogo propuesto entre la experiencia y la intuición, entre arquitectura real y mediática, se traslada a la comunidad participante del espacio que la alberga en forma de propuesta de diálogo interdisciplinar. En este caso, un diálogo entre arte y ciencia en torno a un tema central en la historia de ambas culturas, la perspectiva. De la misma forma que arquitectónica como simbólicamente se proyecta un espacio virtual de posibilidad en una zona de movimiento potencial, Perspectiva (I) presenta la consideración de que este espacio informacional es una oportunidad de encuentros entre trabajos de creación y proyección artística y científica.
El momento de reflexión en torno a la naturaleza de las intuiciones espaciales es común en las dos culturas y se puede pensar, incluso, que la existencia de una intuición perspectiva es anterior a estos distintos desarrollos. Una realización en torno a su misterio como Perspectiva (I) puede iluminar una dimensión común en los trabajos de estos ámbitos de creación. La instalación, en consecuencia, actúa inevitablemente como una propuesta de diálogo y creación compartida entre actores de las dos diferenciadas comunidades artística y científica.